sábado, 17 de mayo de 2014

Padre nuestro

Y todo lo que pidiereis el padre en
mi nombre, lo hare, para
que el padre sea glorificado por el
hijo.
Juan 14:13

viernes, 16 de mayo de 2014

Pidelo orando

Por tanto, os digo
que todo lo que
pidiereis orando,
creed que lo recibireis y
os vendra
Marcos 11:24

jueves, 24 de abril de 2014

BAJO LA LLUVIA

Había pasado todo el día con su mamá, en un gran almacén. Esa bella pelirroja, con cara pecosa, clara imagen de la inocencia, no debe de haber tenido más de 6 años.
Cuando se disponían a abandonar el almacén, llovía a cántaros. Aquella clase de lluvia que, cuando cae tan fuerte desde las nubes, no logras distinguir la distancia entre una gota y otra... ni siquiera las ves golpear el suelo...

Todos nos quedamos frente a la puerta, resguardados de la lluvia. Esperábamos, algunos con paciencia, y otros irritados porque la naturaleza les estaba estropeando su prisa rutinaria. 

Siempre me ha encantado la lluvia. Me pierdo ante la vista de los cielos, lavando la suciedad y el polvo de este mundo. Al mismo tiempo, los recuerdos de mi infancia, corriendo bajo la lluvia, son bienvenidos como una forma de aliviar todas mis preocupaciones.

La voz de esta chiquita era muy dulce, y rompió mi trance hipnótico con esta inocente frase:
 
"Mamá, corramos a través de la lluvia".

"Mamá, corramos a través de la lluvia".

 "Sí, mamá... Corramos a través de la lluvia".

 "No, mi amor... Esperemos a que baje la lluvia", contestó la mamá pacientemente...

La niña esperó otro minuto, y repitió:

“Mamá, corramos a través de la lluvia"

Y la mamá le dijo:

: "Pero si lo hacemos, nos empaparemos..."

"No, mamá, no nos mojaremos. Eso no fue lo que le dijiste esta mañana a papá..."

Tal fue la respuesta de la niña, mientras hablaba del brazo de su madre...

"¿Esta mañana? ¿Cuándo dije que podemos correr a través de la lluvia, y no mojarnos?"

"¿Ya no lo recuerdas? Cuando hablabas con papá acerca de su cáncer, le dijiste que si Dios nos hace pasar a través de esto, puede hacernos pasar a través de cualquier cosa".

Todos nos quedamos en absoluto silencio. Juro que  no se escuchaba más que la lluvia. Todos nos quedamos parados, silenciosamente. Nadie entró ni salió del almacén en los siguientes minutos. La mamá se detuvo a pensar por un momento acerca de lo que debería responder. Este era un momento crucial en la vida de esta joven criatura, un momento en el que la inocencia y la confianza podían ser motivadas, de manera que algún día florecieran en una inquebrantable fe... 

"Amor, tienes toda la razón. Corramos a través de la lluvia. Y si Dios permite que nos empapemos, puede ser que Él sepa que necesitamos una lavadita". Y salieron corriendo...

Todos nos quedamos viéndolas, riéndonos mientras corrían por el estacionamiento, pisando todos los charcos.

Por supuesto que se empaparon, pero no fueron las únicas... Las siguieron unos cuantos que reían como niños mientras corrían hacia sus carros. Sí, es cierto, yo también corrí. Y sí, también me empapé... seguro Dios pensó que necesitaba una lavadita. Las circunstancias o las personas pueden quitarnos nuestras posesiones materiales, pueden llevarse nuestro dinero, y pueden llevarse nuestra salud. Pero nada ni nadie puede quitarnos nuestras más valiosas posesiones: Nuestros Recuerdos.

Así que no olvides tomarte el tiempo y la oportunidad de llenarte de recuerdos cada día. Un amigo me envió esto para recordarme precisamente eso: Cada memoria es un ladrillo que construye mi vida. Espero que, de vez en cuando, te tomes tu tiempo para correr a través de la lluvia:

TÓMATE TU TIEMPO PARA VIVIR!

Y nunca olvides:

A veces Dios quiere que te des una “empapadita”.

Pero jamás te dejará sólo bajo la lluvia.

Y si te ha permitido pasar por tormentas en tu vida……


También pasará ésta, y la otra y la que sigue… Y después de cada una de ellas, verás nuevamente su amor y sus promesas en cada arco iris.

lunes, 2 de diciembre de 2013

Sonríe, la vida es bella

Dios nos ha rodeado de tanta belleza que tan sólo necesitamos abrir los ojos para comprobarlo: el cielo tan lleno de estrellas, un bebé que sonríe despreocupado… Enfrenta tus días con los ojos abiertos a las cosas buenas: levantándote cada mañana y diciendo “¡gracias Señor!”… ¡Sobre todo porque te ha regalado otro día más para vivir! Trata de hacer de tu día algo positivo y bello, y no dejes que el estrés o los problemas te abrumen.

Sonríe a la tristeza, levanta la cabeza y camina como con seguridad, que el mundo está a tus pies.
Hay personas que viven en completa amargura y nunca te darán una frase de aliento (todo lo contrario, seguramente te criticarán. No verán tus cualidades sino solamente tus defectos). ¡A esa clase de personas demuéstrales lo segura y fuerte que eres! Demuéstrales lo feliz que eres, con toda esa autoestima que sube más allá de las nubes…

No dediques las noches a pensar en tus problemas. Tenemos la mala costumbre de llevar todos nuestros problemas a la cama, y eso no nos ayuda en nada. Debes descansar, reconociendo que tienes el día a día para solucionar tus problemas.

Piensa en cosas positivas...

Sobre todo, piensa en aprovechar cada minuto que pasa, porque el tiempo se va y no regresa. Y no olvides que tu cuerpo necesita del descanso, del ejercicio y del buen trato… así que no lo lastimes quedándote en desvelo pensando en cosas que muchas veces no tienen solución.

Llénate de propósitos y de buenos sentimientos.


Haz de tu hogar un lugar maravilloso: llénalo de luz y de energía positiva. Verás que así cada día te sentirás mejor. Y finalmente, dale gracias a Dios por todo lo que tienes y sonríe, que eso te dará fuerzas y felicidad.